26 noviembre, 2008
A donde voy?...
22 noviembre, 2008
La niña de las fotos
OK Lucia esta en FINALES con una chinga a un nivel SUFICIENTE.. si saben ?
.. sin dormir lo suficiente
.. sin comer lo suficiente
... sin suficiente energia
... sin suficiente cafeina
... sin suficiente tiempo
... sin suficientes animos
simplemente NADA es suficiente.
he corrido de una tienda de materiales a otra.. he ido de mi casa a obregon como 4 veces... no he salido como en dos fines de semana ... no he dormido mas temprano ke las 4 am ... buahhhh patetico0o0!!
Como algunos d eustedes ya saben, para unod e mis trabajos finales he estado buscando modelos DESNUDOS y se les agradece mucho a lso que han dejado la pena de lado para ayudarme ... el trabajo va tomando forma... apesar de ke muchos me han cancelado.
Ayer tome fotos de dos modelos.. y kede agotada pues todo el dia habia corrido de un lado a otro... y enla noche tuve estas sesiones.. solo keria dormir.. apesar de ke mis amigos estaban conmigo cotorreando.. Simplemente yo ya no podia mas.. y como a eso de la 1 de la mañana que porfin me kede sola... ESTABA DEMASIADO CANSADA PARA DORMIR!!! lo peor es ke hoy sabado debía levantarme a las 8 de la mañana para irme al CENTRO DE GUADALAJARA a recorrerla con ojos de fotografo0o0... estaba a punto d emorirme del coraje.. asi ke no pude dormir si no hasta las 5 de la mañana ...
A la mañana siguiente me sentía tan agusto ke se me hizo raro ... y ya si no eran casi LAS 10!!!! me habia kedado tan dormida .. ke no escuche ninguna de las tres alarmas ke puse previendo ke me fuera a ir de filo0o0o0.
Me levante corriendo y me aliste para irme al centro nos kedamos de ver con mis compañeros afuera del tren ligero en la estacion Juarez... casi me mato en el camino ... iba en PU...BIEN RAPIDO.
cuando pro finllegue .. cerca de las 9:51... (mas o menos 5 minutos de camino)...NO HABIA ESTACIONAMIENTO... Kien demonios esta en el parque revolución a las 10 de la mañana en sabado??? total... por fin encontre uno... y me dije a mi misma "MI MISMA AUN ES TIEMPO ... DEJA DE ESTRESARTE .. DESCONECTA TU CEREBRO Y TU ESTRESS.. SOLO SON LAS 10:10..."
akie s donde ustedes pensarian .. hay ke exagerada las 10:10 no es tan tarde... pue si ... son esta maestra las 10:10 vendrian siendo un sacrilegio. En ocasiones ha dejado al grupo completo en el puntod e reunion por ke no llegan a la hora ne punto... los espera tres minutos y se va.. LITERAL
En fin ,, ya llegue y no habia NADIE... y me dije .. EN LA MA**... YA ME DEJARON Y NO C A DONDE IBAN." Sin mucho ke hacer.. rogue por ke alguno de mis compañeros tambien viniera tarde... y me sente a echarme un garro y esperar.. mientras pensaba ke la correteada habia valido para pura... oi una voz familiar atras de mi... ERA MI MAESTRA.. APENAS ESTABA LLEGANDO .. la salude y esperamos cerca dde otros 20 min a ke llegaran TODOS.. ya ke yo habia sido la primera.
Despues d eeso ya empezamos ocn la actividad planeada.. tomar fotos d ela ciudad.. para ver lo ke los transeuntes no suelen ver por ke llevan prisa.. para esto yo ya me habia calmado y comenzaba a disfrutar mi mañana.. acostumbro minimo.. levantar un pedazo de basura ke este en la calle al dia.. AUNKE SEA SOLO UNO, y como iba de buenas pues levante una gran numero de basuritas ke solo hacen ke el centro se vea feo y tapen el alcantarillado.
mucha gente s eme kedaba viendo feo .. pero a mi la vdd me valio .. estoy acostumbrada a ke la gente me vea raro.. pero fue aun mas raro cuando mis compañeros me comenzarona tomar fotos... me sake mucho de pedo .. despues .. una amiga me pidio una foto para su trabajo final.. y le dije ke si ke no habia problema..
lo raro fue .. cuando soloe staba esperando a cruzar 16 de septiembre .. y otra amiga me tomo una foto ... despues.. solo recargue en una columna.. y OTRA amiga me tomo una foto ... despues simplemente me sente en el piso del andador pedro loza.. a descansar un ratillo y para observar el andador desde un punto interesante .. y en cuanto desperte d emi observacion.. tenia 4 camaras justo en frente de mi .. al 70% d emis compañeros, dos chavos, tres señoras y un perro observandome.
Me habia convertido en ... un espectaculo ambulante solo por ser como soy... FREAKY!!!
17 noviembre, 2008
NO MAMES MI MAMA ME MIMA
09 noviembre, 2008
Cnatando karaoke con el ABUELO
ok ok lo admito .. ahi casi no c nota jajajajaja pero es ke casi no tengo fotos desde que mi camara murió :(
2. LUCIA CANTÓ EN EL CONCURSOD E KARAOKE DLE ITESO jajajaja
y perdi por cierto por ke me estaba cagandod e miedo y me temblo toda la voz y casi casi se me aflojan los esfinteres jajajajaja en fin .... yo era como un pekeño chicharro rosado en mediod e un escenario del tamaño de la vagina de gavy... ya s eimaginaran era ENORME....
3. AYER SABADO... LUCIA GAVY Y JETHRO FUERONA VISITAR AL ABUELO0O0O0O0O!!
esto es un pcoo de lo ke sucedio...
sol a las 4 de la mañana ??
gavy comiendose su cama
jethro mostrando aprobación pro barack obama
pongan cara de sobrias!!
para aquellos que no lo sepan... el abuelo no es en realidad un abuelo .. mas bien es mi hermana .. y en algunas ocasiones soy yo jajajaja... mentiras...
si kieren saber mas del abuelo... solo pregunten en las oficinas jajajaES CAFE?.... ES BARACK OBAMA??
03 noviembre, 2008
Canción dedicada a LEO
25 octubre, 2008
Gavy, con v chica
- POLLO
- EMPANADITA DE ATUN
- REBANADITA DE JAMON
- MUFFIN DE CACAO
- SHMUPSY POO
- ZORRA
- AMORA
- GAYY
- GAVRIELA
- MARTHA/ROGELIO (estos ultimos dependiendo del estado de nuestra relacion)
ESO solo fue un dato de cultura general.
EN FIN GAVY ES ... EL PURO COTORREO, UN MAPACHE, LA SOBRINA ABEDUL, MI AMORA, LA NINFOMANA, LA DE LAS BOLITAS EN LA VAGINA, LA WEVA CON PATAS, UN PENE SEXY, UN ALCE, Y GAVVY!!!
19 octubre, 2008
Mi amante mi muerte....
Ah, su sangre, el color, el aroma, bien podría haber tomado una copa, servirme un poco de ese líquido vital para los mortales y haberlo ingerido en ese momento para probar su sabor. Por alguna extraña razón lo deseaba, deseaba probar el sabor de la vida, vida que se había escapado de sus manos no más de veinte minutos atrás; pero no me podía mover. Estaba inmersa en esa imagen, que parecía un cuadro gótico algo sarcástico de un suicidio cualquiera. Aún se sentía el calor de su cuerpo y se podía saborear el último aliento que habían liberado sus labios en el aire. Probablemente habría sido liberado junto con una lágrima o con un grito lleno de ira, que más da. El hecho era que él estaba muerto, y yo deseaba estarlo.
Me había robado mi sueño, un sueño que probablemente jamás hubiera llevado acabo, pero que a final de cuentas era mío. Estaba enojada, pues me había dejado en este fétido mundo sola; feliz, por que él había logrado lo que más deseaba; triste, pues él ya no volvería nunca; y sobre todo, excitada por la imagen que había dejado para mí deleite personal. Me perdí en una interminable fantasía algo erótica y a la vez algo enfermiza, pero esa combinación más que resultar nauseabunda resulto placentera. Cuando logre volver a mi misma, hice lo que creí correcto, llame a la policía, y me fui de ahí antes de que llegara.
Eran cerca de las tres de la mañana, así que el camino a casa sería silencioso, tranquilo y oscuro, era perfecto. Acababa de observar a mi novio bañado en sangre, había probado su aroma y, por que no admitirlo, si me arrodille frente a él y bese la herida en su muñeca para probar su sangre, no podía pedir nada más. Llegue a casa y como siempre, estaba sola y fría. Se podían escuchar los latidos de mi corazón, que continuaban acelerados por lo vivido esa noche. Me tendí sobre la cama, puse algo de música en el estéreo. No recuerdo perfectamente que canción era, no era de mis favoritas, pero era perfecta para ese momento.
Me quedé observando el vacío por un largo tiempo, hasta que la sed me despertó de mi letargo. Caminé hacia el armario de caoba que mi madre había diseñado para la habitación, abrí el último cajón y tome una pequeña botella de vodka que guardaba tan secretamente de mis padres. Destapé la botella y sin más, me dispuse a perder el conocimiento y cualquier conciencia de la realidad en la que estaba, me quería perder en mis fantasías, quería revivir el sabor que él había dejado en mis labios. Cada trago de licor me suavizaba un poco más, hasta llegar al momento en el que las lágrimas derretían el delineador negro bajo mis ojos y nublaban la vista de lo que se encontraba a mí alrededor. Aún podía escuchar su voz, aún podía escucharlo decir – miente quien dice que un hombre no puede cambiar al mundo, pues solo un mártir puede dar inicio a la revolución-. Tan iluso, un mártir hoy en día no era más que una estadística en los periódicos, quizá si hubiera vivido en los tiempos de Jesucristo hubiera iniciado su propia religión.
Decidí que el llorar no me llevaría a nada, así que me dediqué a seguir tomando el vodka directamente de la botella. Tomé un cigarro y mi viejo cuaderno de dibujo, me sumergí en mis alucinaciones, no podía sacar esa imagen de mi mente, solo podía pensar en el rojo negruzco de su sangre. Comencé a dibujar, mi mano se movía rápidamente sin control y yo no lograba distinguir que era lo que hacía. No sé si era efecto del alcohol, el sueño o las lágrimas, pero era imposible para mí y continúe así hasta que perdí el conocimiento.
Desperté con la botella vacía en la mano, una colilla de cigarro con marcas de mi labial rojo sobre ella y un dibujo peculiarmente sangriento frente a mí. No había dormido ni treinta minutos, pero me sentía aliviada, más que descansada. Devolví la botella al cajón, más tarde la pondría en la basura, limpie mis lágrimas y coloque el cuaderno en la repisa. Era momento de volver a la cama, tratar de olvidar lo sucedido y conciliar el sueño.
Al día siguiente nada parecía importar, todo había sido solo un sueño para mí, pero el teléfono sonaba y la voz de su madre me hizo darme cuenta de que todo había sido real. Era una voz entrecortada, obviamente ahogada en llanto y tristeza. Me pidió que fuera a velar a su, ahora muerto, hijo y yo accedí inmediatamente. Me vestí de negro como se acostumbra, esto no fue nuevo pues visto de negro con regularidad. Lave mi cara, coloque el típico delineador negro, labial rojo y salí de la casa. Las calles pasaban rápidamente y no prestaba atención a lo que sucedía, estaba encerrada en mis pensamientos. Frente a su madre fingía tristeza, fingía dolor; trataba inútilmente que una lágrima bajara por mi mejilla, no podía llorar pues me invadía la alegría.
Ahí estaba Él, de nuevo inerte, pálido, solo un poco más de lo habitual. Disfrazado en un traje negro, corbata y zapatos impecables y unos guantes estratégicamente colocados para cubrir las heridas. No parecía el mismo, jamás lo había visto sin chamarra de cuero, pantalones ajustados, cadenas, piercings y sus típicos converse desgastados que se negaba a tirar a la basura. Se me dejó sola con Él y lo único que hice fue sonreír y decir - lograste lo que tanto querías, ser un mártir. Ahí tienes a tu “pueblo” llorando por ti, enojados con su dios por haberte alejado de su lado injustamente, cuestionándose la importancia del futuro; pero dime, ¿dónde está tu revolución?-
Salí de ahí sin dejar de cuestionarme por qué la muerte no me era tan indiferente, la deseaba, la temía. Me parecía magnífica, única, total. Lo único realmente perfecto, ineludible, irreversible, con tonalidades casi monocromáticas. La muerte me cautivaba, me volvía loca, me volvía suya. Antes de darme cuenta ya estaba en mi bar preferido ahogando mis supuestas penas en ron y whisky; no sabía si huía de la depresión o si festejaba por haber vivido tan cerca la muerte.
Parecía distante a cualquiera que notara mi existencia, con la mirada fija en ninguna parte, el cabello desaliñado y el maquillaje arruinado. Una excéntrica cualquiera a simple vista. El alcohol se había vuelto mi confidente, el único que no me juzgaba mal por mi enfermizo amor a la muerte, era el único que entendía mis ideas y aportaba algunas más. Se me agotaba el dinero, así que mi estancia en ese bar no se prolongaría por mucho tiempo, tomé el último trago de ron y salí de ahí.
Llovía de una manera un tanto agresiva, podía sentir como cada gota de lluvia golpeaba mi piel; una tras otra sin cesar. Parecía que yo no llevaba prisa alguna, no evitaba ese incesante golpeteo, no buscaba refugio de la lluvia; para ser verdad, lo disfrutaba. Pensaba en mi misma como un cuadro, mal llamado bizarro, era sumamente profundo. La lluvia, la muerte, el alcohol, la desgastada vestimenta, el maquillaje y el cabello perfectamente arruinados eran dignos de una fotografía o por lo menos de un dibujo hecho por mí misma.
Llegué a casa, me despoje de las húmedas ropas, tomé de nuevo mi cuaderno de dibujo y me recosté en el suelo. Encendí un nuevo cigarrillo y me quedé observando una página en blanco durante horas, pero no podía dibujar nada. Mi mente estaba a mil, quería desahogarse dibujando pero mis manos no respondían. Estaban tan sedientas de sangre como lo estaba yo, trate de contener ese sentimiento consumiendo medio paquete de cigarrillos pero me fue imposible, busqué mi vieja botella de vodka pero la encontré vacía, recordé muy tarde que la había ingerido hasta el fondo la noche anterior. Me sentí atrapada, quería sangre, la deseaba, así que retire el guante rojo de mi mano izquierda dejando al aire libre las cicatrices que me había forjado a mi misma en mis momentos de ira y desesperación. La mayoría de ellas no habían sanado todavía, pero mi cuerpo pedía sangre y no se lo podía negar.
Tomé una pequeña navaja que alojaba en un alajero de porcelana que me había regalado mi abuela, sin titubear la inserté justo debajo de la muñeca. Podía escuchar como la piel se desgarraba lentamente, podía sentir como las venas cedían ante la presencia de la afilada cuchilla. La adrenalina, el dolor, la sangre, todo me llenaba de paz. Me perdía en el brotar de la sangre, era imposible tratar de detenerla, en realidad no lo deseaba; quería que continuara por siempre. Saboreaba mi propia vida de la navaja, del piso y directamente de la herida. ¿Por qué la sangre y el dolor me daban tanto placer?, todavía no lo entendía y no estaba segura de querer entenderlo.
Después de saciar mi sed, mi atención se enfocó en la página del cuaderno donde quince minutos antes no había podido dibujar nada. Marcada por mi acto sangriento, esa pieza sin vida se transformó en una obra de arte. La muerte me seguía por todos lados no podía escapar de ella; estaba destinada a adorar su magnificencia por siempre.
La lluvia había cesado, así que decidí salir y respirar el aroma de las calles húmedas por la tormenta. Caminé hasta un pequeño parque cercano a mi casa, me senté sobre la primera banca que encontré y encendí un cigarrillo. Seguía tratando de asimilar el acto que había tomado lugar en mi habitación; no había sido el primero y definitivamente no el último, pero se habían liberado tantos sentimientos en ese momento que simplemente ya no tenía nada que sentir.
Trataba de entender que era para mí la muerte, pues para muchos parecía estar bastante claro; el final de un ciclo, la vida eterna, abandonar una vida terrenal e incluso el volver a nacer. Para mí lo era todo, pues Ella, quien a pesar de ser despreciada y temida por todos, me daba la oportunidad de maravillarme con la cantidad de ira, desesperación, tranquilidad y alegría que podía alojar el simple deseo de tenerla para uno mismo. Se había vuelto mi amante, irónicamente, mi razón de vivir. Vivir para adorar a la muerte.
El calor del cigarro quemando mis dedos me hizo despertar y darme cuenta de que mi estancia en el parque ya se había prolongado demasiado. Era tarde, no sabía exactamente para que, solo sabía que era tarde. Me levanté, observé por última vez a los niños que brincaban sobre los charcos y escuché sus risas como música de fondo. Volví a mi bar favorito y ordené lo de siempre, whisky con agua mineral, cargado, casi puro. De nuevo estaba sola al final de la barra, como si me ocultara del mundo y de quienes habitan en él. Las ropas y el cabello negro sobre el rostro hacían que casi me perdiera en la oscuridad de fondo. Tomé otro trago, una servilleta y una pluma, comencé a dibujar, esta vez eran sombras, negras, profundas, llenas de sentimiento; estos garabatos albergaban ira, deseo. Nuevamente estaba casi ebria, rodeada de dibujos abstractos que quizá para los demás no tendrían sentido pero que, para mí, lo tenían todo.
Era hora de cerrar, ya era de madrugada; el día había transcurrido rápidamente. Las calles parecían iguales, obscuras, vacías, silenciosas; daban paso a que mis pensamientos sucedieran en voz alta, a que los latidos de mi corazón hicieran eco en las paredes y a que cada paso que diera quedara marcado sobre el asfalto. Durante el camino me cuestionaba: ¿Por qué si adoraba tanto a la muerte no la experimentaba en mí? ¿Por qué no evitaba de una vez por todas que la sangre dejara de fluir por una de mis tantas heridas? ¿Por qué me conformaba con imágenes que ante ojos ajenos serían grotescas?
Subí a mi cuarto con una nueva botella de vodka, estaba decidida a enfrentarme a la muerte, iba a acostarme con ella, hacerle el amor, hacerla mía. Prendí el estéreo, puse mi CD favorito, tomé el alajero, saqué la navaja y me tendí sobre la cama. Temblaba de sobremanera, estaba ansiosa como una niña de cinco años que va a tener su primer viaje al zoológico. No podía hacerlo, lo añoraba pero, me estaba acobardando; eso no podía ser, tenía que hacerlo, quería hacerlo. Tomé mis dibujos y les di una última hojeada; observaba como cada momento de mi vida había quedado perfectamente plasmado, cada dibujo me llenaba más de ira y tristeza, avivaba mi deseo.
Mire de nuevo la navaja, la tomé; me saqué el guante rojo, la herida anterior aún sangraba, no podía más, tenía que hacerlo. Acerque la temblorosa cuchilla a la muñeca y, como si fuera la primera vez, la inserte titubeante y nerviosa. Escuchar el desgarre de la piel y el sentir la fricción en la cuchilla, hizo que brotara en mí una sonrisa. Ya no había que temer, había llegado la hora. Inserté la cuchilla profundamente y comencé a deslizarla desde la muñeca hasta la parte media del brazo. La sangre brotaba ferozmente, el frío de la cuchilla era bastante placentero y el dolor era inigualable, era perfecto. Cada gota de sangre caía sobre las blancas sabanas que cubrían la cama, cada gota me llenaba de tranquilidad, me acercaba más a mi libertad y a mi amante.
El rostro cubierto de sangre y lágrimas que parecían brea bajo mis ojos, el frío, la oscuridad; todo adornado con arte, alcohol y sangre. Ojalá alguien le encuentre placer a esta imagen, un placer que iguale al que yo sentí al crearla, un orgasmo eterno que por fin sació mi sed. Y ahí estaba Yo, tendida sobre la cama cubierta de sangre, se me había dejado sola para que nadie escuchara mis gritos, gritos que reflejarían mi deseo de libertad…
